ALIMENTACIÓN – NUTRICIÓN

EN PACIENTES DE CÁNCER DE CABEZA Y CUELLO

 

 

La incidencia de cáncer está aumentando en niveles más altos de los previstos. La aparición de esta patología tiene o lleva asociadas alteraciones en la ingestión de alimentos pudiendo llevar a los pacientes a la pérdidas significativa de peso, incluso a la desnutrición.

En los pacientes con cáncer de cabeza y cuello la aplicación de radioterapia produce unos efectos locales que llegan a impedir la deglución durante la práctica de ese tratamiento, síntomas que incluso pueden mantenerse y/o aparecer en periodos posteriores al tratamiento. La asociación con quimioterapia puede incrementar los problemas alimenticios llevando a los pacientes a la desnutrición.

 

Para evitar la desnutrición e incrementar las defensas se deben realizar dietas especiales que los endocrinólogos o los nutricionistas de los centros donde nos atienden podrán aconsejarnos, pero basándonos en la experiencia que hemos vivido hemos preparado una serie de platos que por sus características pueden evitar que eso suceda.

 

Lo primero que tuvimos que tener presente era olvidarnos de hacer una dieta sana. Lo cual descoloca bastante al principio. Los primero días fueron de total confusión, llegando a estar algo agobiada, hasta que con los consejos que me habían dado los médicos y nutricionistas y otras informaciones que fui recopilando, sobretodo para cuando estaba con lo leucocitos bajos, cogí toda esa información y la plasmé en recetas caseras pero muy nutritivas para las personas que están pasando por esto, porque es muy importante mantener el peso durante el tratamiento por varios motivos:

 

  • Si se adelgaza el volumen a radiar el contorno y la forma corporal varían y modificaría los cálculos realizados en la adaptación de la máscara que se utiliza en el tratamiento.
  • Es esencial hacer frente al tratamiento de quimioterapia y radioterapia en un estado óptimo tanto de hidratación como de nutrición
  • La radioterapia de cavidad oral es muy tóxica para las mucosas, principalmente en boca y cuello, por ello quien la sufre tiende a no alimentarse como sería necesario, por lo que en el caso de no poder mantenerlo llegaría a suponer un compromiso vital, por lo que si se viese en esa condiciones es imprescindible solicitar ayuda a su médico.
  • Informe a su médico si siente dolor en la zona de tratamiento que le imposibilita comer

 

Posibles efectos por el tratamiento:

 

  • Durante el tratamiento se puede perder el sentido del gusto por un tiempo, los sabores se pierden o cambian.
  • La saliva aumenta de consistencia, espesándose o siendo más escasa. En estos casos es mejor añadir en las comidas salsa, tomarlas trituradas y más líquidos para poder tragar con algo más de facilidad. Es aconsejable utilizar una presentación atractiva de los platos, para que la vista transmita la información sobre lago agradable para comer y así pueda aumentar el apetito.

 

Sería conveniente :

 

  • Cambiar la textura de las comidas para facilitar su ingesta. Tener siempre preparado algo de caldo, para que en un momento determinado se pueda hacer más ligera o líquida para poderla tragar mejor.
  • En el periodo de tratamiento es necesario preparar las comidas con más proteínas de las habituales y más hidratos de carbono.
  • Comer 5 o 6 veces al día, repartiendo la cantidad de comida
  • En el caso de que se pueda masticar y tragar sin demasiada dificultad, hacer las comidas con salsas para facilitar la ingesta
  • Es necesario controlarse el peso frecuentemente

 

Hay que evitar : 

  • Bebidas gaseosas y alcohólicas
  •  Zumos que puedan resultar ácidos
  •  Comidas demasiado azucaradas o muy saladas
  •  Comidas picantes
  •  Comidas y bebidas demasiado calientes o demasiado frías, hasta que la boca y garganta se encuentren totalmente recuperadas.

En algunos casos, por mucho que el paciente lo intente, le resulta imposible ingerir alimento alguno, siendo necesaria la alimentación mediante una sonda nasogástrica, que es una sonda fina que se introduce por la nariz y llega hasta el estómago. En los casos en el estado de la boca o el tumor (por su localización) no lo permite se utilizaría una sonda de gastrostomía, que a través de una pequeña incisión en el abdomen se introduce un a fina sonda hasta el estómago. Ambos métodos permiten la administración de nutrientes, siendo, normalmente, ambos temporales, hasta la recuperación de la alimentación por boca .

 

A consecuencia de las dificultades de estos casos, se ha escrito un libro adaptado a las necesidades de las personas que están en tratamiento oncológico, y que pronto podremos distribuir.